He sido muy feliz en este viaje de fin de año a mi Cobán.. con todo y que queda uno un poco zangoloteado con el viaje en bus y toda esa casaca... pero bueno.
Siempre se me olvida todo lo negativo (y muchas otras vainas) cuando paso el límite de Morazán, El Progreso. Mi madre me ha contado exageradas veces que por ese lugar se me cayo el ombligo, cuando regresabamos luego de yo nacer (Sanatorio Familiar que se ubicó hasta mediados de los 90s muy cerca de la Calzada San Juan y Paíz Monserrat), y que bueno lo dejó colgado en un árbol, justificando el porqué soy pata de chucho, como según dice (jeje).
Lo interesante es que en 10 años de viajar por esa carretera, ha sido ese, un paso donde caigo absorto ante el cambio de aires; la densidad provocada por el calor seco de esa área se pierde e inicia un delicioso frío montañoso, más adelante, neblina y bosques verdes-casinegros (que soy sincero, poco a poco son menos) y que descienden poco a poco hasta llegar a Purulhá y San Julián (aún en Baja Verapaz).
Ese preámbulo de bosques húmedos y la visión de la vegetación increiblemente diversa, no cansa de impactar mi ojillos (quizás estoy siendo asquerosamente romántico... pero es demasiado hermoso lo que aún se deja ver).
En este viaje he hecho acopio de fotos antiguas de mi familia.. unas pocas en realidad, pero que significan muchas cosas y me explican otras tantas de mi persona. En fin, acá la de mis abuenos marternos.
Siempre se me olvida todo lo negativo (y muchas otras vainas) cuando paso el límite de Morazán, El Progreso. Mi madre me ha contado exageradas veces que por ese lugar se me cayo el ombligo, cuando regresabamos luego de yo nacer (Sanatorio Familiar que se ubicó hasta mediados de los 90s muy cerca de la Calzada San Juan y Paíz Monserrat), y que bueno lo dejó colgado en un árbol, justificando el porqué soy pata de chucho, como según dice (jeje).
Lo interesante es que en 10 años de viajar por esa carretera, ha sido ese, un paso donde caigo absorto ante el cambio de aires; la densidad provocada por el calor seco de esa área se pierde e inicia un delicioso frío montañoso, más adelante, neblina y bosques verdes-casinegros (que soy sincero, poco a poco son menos) y que descienden poco a poco hasta llegar a Purulhá y San Julián (aún en Baja Verapaz).
Ese preámbulo de bosques húmedos y la visión de la vegetación increiblemente diversa, no cansa de impactar mi ojillos (quizás estoy siendo asquerosamente romántico... pero es demasiado hermoso lo que aún se deja ver).
En este viaje he hecho acopio de fotos antiguas de mi familia.. unas pocas en realidad, pero que significan muchas cosas y me explican otras tantas de mi persona. En fin, acá la de mis abuenos marternos.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada