Cuatro y treinta, y el goteo no llega al borde.
Cada idea es una larva, un espacio de calma no permitido;
luego el sudor, la fiebre viene, los dialogos que calman a los gusanos,
no son capullos los que explotan, ni mariposas verdes y doradas,
las que vuelan entre mis ojos, son de mosca verde, de mierda seca.
Cinco, el gotero. Hervor, fricción interna que se siente.
Salgo, una y otra vez, a mi ventana, espero al sol que no sale,
Divago, tomo tierra seca de las pocas macetas de la casa, la escúpo,
me restriego el cuerpo con ella, está fría.
Me revuelco en el suelo, una y otra y otra vez,
y no es mi cuerpo el incómodo, lo sé.
Piensa que te piensa, hago lodo con mi saliva.
Piensa que te piensa, la tierra en mi ojos.
Piensa que no piensa, diez, veinte, treinta, quizás más. Gotea más.
Los gusanos se mueven por todo adentro,
quieren salir, yo sin poder aún abrirles la boca.
Cinco y treinta. Goteo. Afuera es ahora color púrpura.
Sonrío, doy los buenos días, de pie,
viene el sol en el horizonte,
la fiebre, el sudor se calman, se calma la angustia, el asco.
II
Historia con mi Abuela Aurora Coy
Mi abuela Aurora o la na "Lola" (mama Lola), fue la segunda "India bonita cobanera", tenía 16 años, dicen, cuando participó en una gira presidencial, donde le hicieron fotos con ella sentada en un mercado, de perfil, siempre sola. Se ganó una enemistad incial, de Adela, luego su buena amiga y comadre, quien por puro despecho, mandó tamales con el veneno para que don Chus, su marido los comiera. Quién sabe como, él presintío algo y le dió uno a un perro de la casa para que comiera, el que murío de prisa. Doña Adela, por su parte era otra mujer muy guapa, tan guapa, magnífica y seria en su corte y güipil siempre exageradamente limpios y en armoníoso el conjunto, al igual que la Abuela Lola. Ronda el mito de las cocinas y de como cocinaban. De doña Adela puedo dar fé de los chorizos ahumados que vendía por la calle del Calvario. " Una familia muy amiga a la nuestra", cuenta mi tía Florinda. Y fue grande la compañía que se hicieron con mi abuela.
La abuela tuvo malos presagios de cuando se casó con el abuelo, y a lo largo de su vida con él. Su primera casa se quemó de repente, recién casados. Luego, años despues, su anillo de matrimonio de partío en dos, cuando él sostenía ya encuentros con la doméstica, luego la madre de su otra familia. La muerte de su hijo Manuel, envenenado con un pastel por una hermana suya, rechazada por don Chus de sostener un amorío. Las otras infidelidades, el miedo y el silencio. El alzheimer en su vejez.
miércoles 3 de septiembre de 2008
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